viernes, 6 de julio de 2012

Orgullo madrileño




De todos los rincones de Europa, incluyendo a una horda de americanos, latinos y asiáticos, Madrid no durmió durante cuatro intensas jornadas. Con casi 40 grados, los calores entres los jóvenes y jovencitas, no necesariamente militantes homosexuales, eran efluvios de alegría y "marcha", como llaman los madrileños a sus recorridas nocturnas.

Desde hace años se realiza por la Gran Vía el desfile de carrozas y de personajes de los más estrafalarios a los de más bajo perfil. Moda, costumbre o curiosidad, es lo que despierta este lucrativo megaevento que deja millones de euros en los bolsillos de los gatos (los nacidos en Madrid).

Familias conformadas por padres y niños menores se agolpan a ambos lados de la avenida más popular de la ciudad y aguardan desde temprano la entrada triunfal de los carros decorados y atestados de hombres y mujeres con disfraces, anteojos y música a todo volumen.

Los temas de Adele, David Guetta o Lady Gaga incitan hasta al más patitieso a dar algún paso, y claro, bien regado con vino de verano -vino tinto, limón, azúcar, hielo y canela- y barriles de caña -cerveza tirada-, este carnaval europeo se corona como la fiesta de la madre patria.

:: Infobae

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